El otro día estuve disfrutando de un maravilloso partido de padel con un antiguo residente del Colegio Mayor Peñafiel que llevaba una camiseta de la ONG a la que pertenece. Por uno de sus lados estaba serigrafiado la foto de una mujer andina con su hijo a la espalda y, por el otro, estaba escrita una poesía de Blas de Otero que quiero reproducir en esta entrada porque me gustó muchísimo cuando la leí.
“Y, sobre todo, paz
necesito paz para seguir luchando
contra el miedo
para brindar en medio de la plaza
y abrir el porvenir de par en par,
para plantar un árbol
en medio del miedo,
para decir “buenos días” sin engañar a nadie
“buenos días cartero” y que me entregue una carta
en blanco de la vuele una paloma. (BLAS de OTERO)
“Y, sobre todo, paz
necesito paz para seguir luchando
contra el miedo
para brindar en medio de la plaza
y abrir el porvenir de par en par,
para plantar un árbol
en medio del miedo,
para decir “buenos días” sin engañar a nadie
“buenos días cartero” y que me entregue una carta
en blanco de la vuele una paloma. (BLAS de OTERO)
Es una pena que los dirigentes de las grandes naciones del mundo no lean La Bodeguilla del Peñafiel y tomen buena cuenta de lo escrito en esos versos. Con esta entrada quiero rendir un pequeño homenaje a todas las personas que están trabajando por la paz en el mundo, a todos aquellos misioneros, voluntarios, cooperantes que están dejando su vida para conseguir que no se apague la débil vela de la justicia y que las lágrimas del mundo se conviertan en sonrisas.





